Ser un educador que genera impacto requiere empatía, entusiasmo y una autoridad real, validada ante alumnos y apoderados. Las ganas no son suficientes: ser educador-coach implica intervenciones efectivas, manejo de conversaciones difíciles, mentalidad de crecimiento y un alto manejo socioemocional.
Invitamos a todos quienes trabajan en contextos educativos a co-construir una educación que desarrolle las competencias para que cada uno sea quien quiere ser.